Blog de la organización Misión Familia, A.C. Espacio dedicado a todas aquellas personas que cada día hacen, de la vida familiar, un medio de liderazgo eficaz y concreto, para transformar positivamente a la sociedad.
miércoles, 22 de agosto de 2012
FAMILIAS LÍDERES
Por: Alejandro Martínez
Email: alex@misionfamilia.com
Hace poco tiempo vino a mi oficina una madre de familia y alumna que estaba cursando el programa de Master en Estudios de la Familia. Le habían detectado pocas semanas antes, una enfermedad terminal que amenazaba con avanzar de manera implacable en muy corto período de tiempo.
Dentro de sus múltiples sentimientos de impotencia, había dos que en voz de ella, eran los que predominaban la mayor cantidad de horas de su día: el primero, muy comprensible, era el temor, desesperación y depresión que sentía al no poder hacer nada. El segundo era su pequeña hija, de 5 años, a la que, dadas las previsiones medicas, no podría verle crecer, jugar, graduarse de la universidad, quizá casarse y verla tener a sus futuros nietos. Hemos llorado juntos por breves minutos, no como director ni como alumna, sino como padre y madre de familia que vemos, que el don más precioso de nuestra vida, los hijos, puede llegar a ser una experiencia tan fugaz en nuestro existir, como un respiro.
Pienso que todos aquellos que nos dedicamos a tiempo completo durante nuestra vida profesional a fomentar los valores de la familia, deberíamos de estar “vacunados contra este tipo de situaciones”, sin embargo no es así.
Al ser padre de 6 hijos pequeños, puedo darme una idea muy clara de todos los pensamientos que azoraban a esta joven señora con su enfermedad y me pregunto ¿Por qué tenemos que esperar a estar en una situación límite para darnos cuenta de la familia que tenemos? ¿Qué necesitamos que suceda para darle un beso de buenas noches a nuestra esposa que descansa a nuestro lado? ¿Qué acciones en la bolsa de valores necesitamos que suban para poder guiar, educar y formar a nuestros hijos en aspectos fundamentales del carácter, liderazgo y servicio a la sociedad?
Estoy enterado de que esta noble alumna sigue con su lucha diaria por arrancarle un pedacito de vida al destino, al tiempo que, inexorablemente se abre y se acorta cada día sobre su alma y deja caer, en pequeños lapsos de cariño, su devoción y fe sobre sus seres más amados.
Si algo puede aún conmovernos, es ver partir sin remedio a una madre que ha dedicado su vida a quererse preparar para ser una mejor mujer, esposa, madre y líder.
Ojala que mañana, podamos vernos de frente al espejo y podamos decirnos a nosotros mismos que hemos dado todo, hasta la ultima gota de sangre, por formar una familia líder comprometida con mejorar la sociedad.
¿Qué opinan?
lunes, 20 de agosto de 2012
VELAR POR NUESTROS HIJOS
Por: Alejandro Martínez.
Email: alex@misionfamilia.com
¿Cuántas veces nos hemos encontrado en una situación en donde alguno de nuestros hijos(a)s pequeños, quizá de 5 ó 6 años, se encuentra enfermo?
Puede ser que como padres o madres de familia pudiéramos haber tenido una larga jornada de trabajo, presiones con los demás peques, labores que pareciera nunca terminan… pero al encontrar a nuestro hijo pequeño enfermo, por más que estemos agotados, seguramente estaremos velando toda la noche para estar al pendiente de su salud.
Estaremos observando y cuidando su salud, preguntándonos como una persona tan pequeña, tan indefensa, puede producirnos tantos sentimientos de preocupación y felicidad.
Quizá es por ellos que ante lo adverso que pueda parecer por momentos la vida, como papás y mamás nunca nos rendimos…
Lo mismo sucede o debería de suceder con la educación y formación en valores que les damos por medio del ejemplo de nuestra vida, la cultura y el deporte. Al final, como lo decía un muy buen amigo, “lo único que importará en los días finales de nuestra vida, será lo que hayamos hecho por los demás…”
Pienso que es importante comprender que el mundo que enfrentarán nuestros hijos en el mediano plazo, será como nunca antes complejo, competitivo y desleal. Y es por eso que la formación de la voluntad, el carácter, la disciplina y el honor, serán piezas fundamentales que deberemos, al igual que cuando los cuidamos porque están enfermos, velar para sean las bases de dirección que guíen su vida.
Y si… no es fácil, de hecho, educarlos en valores, además de lo académico, es un tema que solo se logra con dos palabras fenomenales: perseverancia y paciencia. Hechos concretos que son resultado del amor que, como padres de familia y principales líderes de nuestras familias, nunca deberíamos dejar de cultivar.
No esperemos que sea demasiado tarde. No permitamos que como una enfermedad, cuando queramos actuar, no podamos hacer nada porque nos dimos cuenta que la edad fundamental de su educación y formación se nos paso sin pena ni gloria y ahora no podamos volver atrás en el tiempo para estar cerca de ellos.
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